martes, 7 de mayo de 2013
Un alto al recorrido
Un alto al recorrido
Otra forma de disfrutar el Castillo de Chapultepec, es apreciar los extensos y bellos paisajes que ofrece a los visitantes. Un ejemplo de ello, es el área verde conocida como Las Pérgolas, donde se puede hacer un alto al recorrido del acervo.
La Sala Siqueiros, que antecede a la parte superior del museo, reúne trabajos excepcionales de David Alfaro Sequeiros (1896-1974), donde se recrean etapas históricas de la Revolución. Muestra obreros reprimidos en la huelga de Cananea, rurales y rangers reprimiendo a mineros y a Porfirio Díaz, en su silla presidencial pisoteando, con su pie derecho, la Constitución de 1857.
En la parte superior del castillo, en las salas 12, 13 y 14, existe una magnifica colección de retratos de los virreyes de la Nueva España y opulentas y bellas piezas de malaquita rusa. Hay también una pintura al fresco de La Constitución de 1917, de Jorge Camarena, elaborada en 1966.
Las cuatro salas complementarias, que finalizan el recorrido por el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec, ofrecen objetos y mobiliario virreinal, como camas, sillones, sillas, espejos y mesas de estudio, además de cuadros costumbristas de México, del siglo XIX.
¿Cómo llegar?
¿Cómo llegar?
Puede llegarse a él por el Paseo de la Reforma, el Circuito Interior o la Avenida Constituyentes.
Las estaciones de metro más cercanas son Auditorio y Chapultepec. Esta última cuenta con un acceso directo al bosque.
historia
Crónicas virreinales relatan que en el periodo del gobernante Moctezuma I Ilhuicamina, entre 1440-1469 d.C., se construyó un acueducto para conducir el vital líquido desde Chapultepec hasta la ciudad de Tenochtitlan. El responsable de la obra fue Netzahualcóyotl, señor de Texcoco, quien recibió como pago el permiso para habitar el sitio. Fue el mismo señor de Texcoco, quien lo transformó en un lugar sagrado par adorar a Tláloc, dios de la lluvia, y Chalchiuhtlicue, dios del agua que corre por los ríos.
Con la llegada de Hernán Cortés, en el lugar se registró una gran tala de árboles ahuehuetes, con el fin de que sus hojas no contaminaran los manantiales del bosque. Se pretendía en ese entonces que el sitio fuera habitado por los virreyes designados por la Nueva España. Uno de los huéspedes fue don Luis de Velasco, quien erigió una ermita cristiana durante el periodo de la evangelización indígena.
En 1785, el virrey español Bernardo de Gálvez optó por construir una casa de descanso, lo que convirtió al lugar en toda una fortaleza. Algunas versiones sugieren que dicho personaje trató de rebelarse ante la Corona Española para erigirse como monarca, lo cual no ocurrió debido a que murió, razón por la cual los trabajos quedaron suspendidos en 1786.
Seis años después, en 1792, el virrey Juan Vicente de Güemes Pacheco y Padilla, ocupó el inmueble que antes dejó inacabado en su edificación el virrey Bernardo de Gálvez, mismo que lo destinó como el Archivo General del Reino de la Nueva España.
En 1806, y luego de estar abandonada por más de una década, la construcción edificada a 2 mil 325 metros sobre el nivel del mar, fue adquirida por el Ayuntamiento de la ciudad de México, con lo cual el bosque y El Alcázar quedaron resguardados durante la lucha de Independencia, entre 1810 y 1821.
En 1833, se decretó al Castillo de Chapultepec como sede del Colegio Militar. Para 1844, se levantó en la parte más alta de la construcción, el área que se conoce como El caballero alto o Torreón, que tenía la función de ser un sitio de vigilancia.
Durante la invasión norteamericanaEl Bosque de Chapultepec, donde se ubica el museo, significa en náhuatl cerro de los chapulines. La zona es una formación geológica de origen volcánica, que sirvió de asentamiento para numerosos pueblos prehispánicos, como teotihuacanos y mexicas.
, en 1847, la arquitectura del Castillo de Chapultepec resultó con daños considerables. Posteriormente, en el gobierno de Miguel Miramón, entre 1859-1860, se construyeron algunas habitaciones en el segundo piso de El Alcázar.
En 1864, fue la fecha en que adquirió su magnificencia actual, cuando el emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, establecieron ahí su residencia imperial.
En 1872, ya restablecida la República, el presidente Sebastián Lerdo de Tejada, cambió el uso del sitio y lo destinó como la residencia presidencial. No obstante, en 1876, el Castillo de Chapultepec albergó también alObservatorio Astronómico, Metereológico y Magnético que funcionó hasta 1883, cuando fue trasladado a Tacubaya.
Con el regreso del Colegio Militar, en 1883, se estableció nuevamente la residencia presidencial. Uno de sus habitantes, Porfirio Díaz, la ocupó por temporadas cortas, durante 30 años.
En los primeros años del siglo XX, El Alcázar y el Castillo de Chapultepec fueron habitados por los mandatarios que surgieron del movimiento revolucionario de México, entre ellos, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez.
En 1932, se reconoció al Castillo de Chapultepec como un monumento histórico y, posteriormente, en 1939, el general Lázaro Cárdenas del Río, emitió un decreto que lo convirtió, mediante un decreto, en patrimonio nacional.
Fue en el año de 1944, cuando el Museo Nacional de Historia abrió sus puertas al pueblo de México, cuya sede se ubicó en el majestuoso Castillo de Chapultepec, con un acervo que en su mayoría provenía del entonces Museo Nacional, ubicado en la calle de Moneda, en el Centro Histórico de la ciudad de México.
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